2 de agosto de 2012

Japón, día 1

Llevo un descontrol horario que ya no me aclaro :p.

Salimos hacia Moscú el día 31 desde Barcelona. El vuelo salió a las 23.45h. Cuatro horas de vuelo y dos horas que añadir al reloj. El vuelo paso rápido, pero soy una negada para dormir en los aviones así que después de haber trabajado durante todo el día empiezo a estar agotada. Llegamos a Moscú a las 6 de la mañana (hora local) nos esperaban 14 horas de escala. Desde un principio pensamos en hacernos visados para salir del aeropuerto y visitar la ciudad pero a última hora nos pareció también mucho tute para el cuerpo.
Finalmente ayer a las 20h salió nuestro vuelo rumbo a Tokio, es decir, otra noche sin dormir en una cama. El cansancio ya nos supera. Pero al finalizar las más de 10 horas de vuelo y pisar el suelo nipón se nos pasan todos los males. Todo es tan diferente... el orden, la paciencia, la amabilidad y la coordinación del país nos dejan impresionados. La primera prueba de ello nos la encontramos desde el aeropuerto de Narita. Previamente adquirimos por internet los llamados pases JR. Con ellos, puedes viajar ilimitadamente por las vías de tren de la compañía Japan Rail. Los billetes debes comprarlos fuera de japón  yo los compre una agencia francesa que se llama vive le japón  me los mandaron en dos días a casa. En la oficina de la compañía JR cambias los documentos que te hicieron llegar a casa por el billete final que te permite viajar por todo el país. La puntualidad de los trenes es asombrante, la limpieza, todo coordinado  Dicen que si pierdes un tren en Japón es porque tu reloj está estropeado. Y es verdad.! La pantalla anunciaba que el tren saldría a las 11.45h. Y cuanto el reloj cambio su minutero del 4 al 5. El tren se empezó a mover.

Nos alojamos en el barrio de Ueno. Cerca del mítico parque donde los japoneses ven florecer a los almendros en primavera. El hotel no es ninguna maravilla...pero tiene cama, y una ducha..!ah! Y aire acondicionando! jejeje. Imprescindible con el calor qe hace aquí.
Una siesta y una ducha rápida, y cámara en mano. Nos adentramos a luminosas calles, con negocios y comercios de todo tipo. El primer reconocimiento de la zona nos parece interesante. Cenamos en un restaurante donde para pedir el plato, introduces unas monedas en una máquina y eliges la referencia de lo que quieres comer, imprimes un recibo y se lo das al cocinero para que te lo cocine. Que hemos cenado!? !Ni idea! Pero estaba de vicio!
Después de cenar seguimos paseando. El aire acondicionado de las tiendas te invita a entrar y encuentras cosas que jamás has visto, como lentillas especiales para agrandar los ojos y parecer oriental...
Tras un paseíllo para bajar la comida . Volvemos al hotel para descansar, las últimas 48 horas han sido agotadoras y mañana tenemos planes en el bario de Asakusa ;-)

Perdonad las faltas y e incoherencias al escribir, es que actualizo con el móvil ;-)